jueves, 17 de abril de 2014

Ayer te besé en los labios

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
 
El tiempo,
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó en él, se acabó en él.
 
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
-¿Adonde se me ha escapado?-
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
y dura este beso mas
que el silencio, que la luz.
 
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos
.
 

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