viernes, 27 de noviembre de 2015

El amor que calla

Si yo te odiara, mi odio te daría
 en las palabras, rotundo y seguro;
 ¡pero te amo y mi amor no se confía
 a este hablar de los hombres tan oscuro!

 Tú lo quisieras vuelto un alarido,
y viene de tan hondo que ha deshecho
 su quemante raudal, desfallecido
, antes de la garganta, antes del pecho.

 Estoy lo mismo que estanque colmado
 y te parezco un surtidor inerte.
 ¡Todo por mi callar atribulado
 que es más atroz que entrar en la muerte!


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