martes, 27 de octubre de 2015

No estés lejos de mí un sólo día

No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo,
 porque, no sé decírtelo, es largo el día,
 y te estaré esperando como en las estaciones
 cuando en alguna parte se durmieron los trenes.
 No te vayas por una hora porque entonce
s en esa hora se juntan las gotas del desvelo
 y tal vez todo el humo que anda buscando casa
 venga a matar aún mi corazón perdido.

 Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
 ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
 no te vayas por un minuto, bienamada,

 porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
 que yo cruzaré toda la tierra preguntando
 si volverás o si me dejarás muriendo.